Viaje a Suiza

Desde el lunes que volví a Salamanca ya va siendo hora de que escriba algo por aquí, y como no puede ser de otra manera toca hablar de Suiza (ese país de malditos neutrales xD).

 

       El viaje en sí ha estado genial, me lo he pasado como un enano y he disfrutado cada día en Suiza, me he hecho un poco más ludópata, he visto los Alpes, me he metido para el cuerpo una buena foundi de queso con champiñones y me he traído unos cuantos chocolates suizos. Ah! y vi el CERN que era la excusa para ir xD.

       El primer día llegamos a Ginebra a eso de las ocho y pico de la tarde, después de dos horas y media en tren hasta Madrid que pasamos jugando al mus, recorrernos barajas de punta a punta y otras dos horas de vuelo hasta el aeropuerto de Ginebra. He de decir que si bien llegábamos con tiempo de sobra a barajas para facturar y pasarnos el día mas o menos relajado, hay gente que por naturaleza no puede y aunque vayamos a llegar y todavía no se pueda facturar hay que ir corriendo, menos mal que mi naturaleza tranquila me impide empezar a mandar a tomar por culo nada mas iniciar el viaje…

      Nada mas llegar la primera decepción, esta lloviendo, aunque ya nos lo esperábamos. Buscamos el albergue, pagamos, repartimos satisfactoriamente las habitaciones (con el consiguiente chiste de “Dani duerme encima de Sandra, literalmente”, si muy malo xD) verificamos que todo está limpio y correcto y procedemos a inspeccionar Ginebra llueva o no, pequeño paseo hasta el lago, cena en un kebab (con supuesta salsa muy picante) y vuelta al albergue que ya estábamos bastante reventados del viaje y a dormir que el desayuno es de 6.30 a 9.00 (caras de sufrimiento incluidas).

 

 

      El segundo día amanece también gris a las 8.00 (el desayuno no lo perdona nadie), quedamos todos a una hora decente que es el día de visitar el CERN, buscamos un mapa de transporte público –que por cierto teníamos gratis con el albergue y que funcionaba a las mil maravillas- y nos dirigimos a las afueras de Ginebra donde se encuentra el CERN. Una vez allí vemos una pequeña exposición que tenían montada sobre lo que se hace en el CERN, las partículas, los aceleradores, su sistema informático y los detectores de partículas. Terminado el entrante procedemos a comer, que ya teníamos hambre y la visita en sí no empezaba hasta las 14.00. Después de mucho esperar por fin aparece un tipo que parece que habla español y da comienzo la visita, nos lleva a la sala de conferencias y nos cuenta un poquito que es lo que se hace allí, que hace él, como se trabaja y por último nos pone un video que mas o menos nos vuelve a contar lo mismo. Por último para completar la visita nos llevan a ver el detector ATLAS, un monstruo de 20 metros de diámetro y 44 de largo a 100 metros bajo tierra. Nos dividen en dos grupos, yo voy con un tipo que se gasta un inglés de Albacete, por lo que se le entiende bien (no como a los ginebreses con su inglés afrancesado…), nos ponemos unos bonitos cascos rojos, nos bajan en un ascensor que tarda menos en bajar que el de mi casa, y llegamos a las instalaciones del ATLAS, abrimos los ojos de par en par por el pedazo cacharrazo que tenemos enfrente y nos explican un poquillo sus dimensiones, funcionamiento, etc, mientras tanto casi se nos cae una llave inglesa al lado y pasa un tío descojonándose a buscarla bromeando sobre lo útiles que son los cascos (y la madre que parió al que se le escapo la llave inglesa…). Por último nos vuelven a subir y nos enseñan los túneles por los que bajan todo el material para el ATLAS y también unas partes de las diferentes zonas del detector.

      Concluida la visita volvemos al albergue, cenamos y nos preparamos para dar una vueltilla por Ginebra ahora que por fin ha dejado de llover. Como ya controlamos los transportes públicos cogemos un tranvía, llegamos hasta un parque con unos ajedreces gigantes y nos echamos una partida 4 vs 4 cerveza en mano (ganan negras por cierto). Más tarde subimos por una calle que nos lleva hasta la catedral, un tanto extraña por cierto, y bajamos por otra calle con olor a ojete (olor general de Suiza) y llegamos a la principal calle comercial donde tras equivocarnos un par de veces con el tranvía logramos volver al albergue. Partida de mus y poker y a la camita que mañana toca visitar en serio Ginebra.

 


El viernes nos levantamos a la misma hora pero con día perfecto, mediante nuestros amigos los transportes públicos llegamos a las Naciones Unidas y a la cruz y media luna roja, breve visita pues tampoco es que tenga mucho que ver volvimos al punto de partida y fuimos bordeando el lago con su gran chorrazo, cogimos un barquito que nos llevó a la otra orilla y después de perdernos un rato por un barrio de gente de bien llegamos hasta un mirador donde comimos y jugamos a las cartas (para variar), descansadito y con la barriga llena proseguimos nuestra visita, donde llegamos de nuevo a la catedral, entramos a verla y volvemos a bajar por la calle con olor a ojete (y una tienda de antigüedades cojonuda), después de pasear un rato y ver el reloj de flores sin flores decidimos que los barquitos nos gustaban y nos damos tres viajes seguidos hasta llegar a un parquecito con un museo de las ciencias, donde unos físicos no pueden dejar de entrar xD. Volvemos al albergue (no sin antes ver a Cervantes), y vamos a cenar a un italiano, unas pizzas muy elegantes ;). Unas cervecitas, timba de mus y a la cama, que el día siguiente prometía.

 

 

      Ir a Suiza supone ir a ver los Alpes, y no íbamos a dejar pasar la ocasión. Cogimos un tren que nos llevó a Montreux, y justo allí otro tren que conducía un gallego que nos subía hasta Rochers-de-Naye. Disfrutando de un paisaje impresionante el tren iba subiendo desde los 400 hasta los 2000 metros con una inclinación bastante interesante, tardaba casi una hora en llegar a su destino, y era la única forma de llegar a la estación de ski que estaba en la cima. Una vez arriba pudimos disfrutar de todo el esplendor de los Alpes, y encima las ganas de esquiar que me estaban entrando eran enormes, pero lo mejor no había llegado, debimos ascender a patita un buen tramo (donde yo iba pensando que no sabía como íbamos a bajar) hasta un mirador, una vez allí y tras gritar varias veces “SOY EL REY DEL MUNDO” xD pudimos disfrutar de una vista increíble, a un lado las montañas nevadas de los Alpes, y al otro el lago y el pueblo de Montreux que se distinguía muy pequeño, debimos de estar ahí arriba por lo menos media hora pues la vista lo merecía, desgraciadamente debíamos bajar a comer y arriesgar nuestras vidas en el descenso. Al final no fue tan difícil la bajada, y tras perderle un poco el miedo unos bajaron corriendo, otros resbalando y otros mitad y mitad. Cuando ya pensaba que había salvado mi vida de los Alpes, bajando en el tren, este hace un movimiento extraño y se para, el conductor sale con cara de pocos amigos y dice que solo es “a pettit problem” nosotros obviamente descoronándonos y la gente de por allí medio asustada, al final después de bajar como buenamente pudimos y cambiar de tren llegamos abajo sin mas incidentes.

      Una vez en Montreux dimos un paseo por sus calles, muy tranquilas, un pueblo muy bonito con un jardinero aficionado a Ice Age, con una estatua de Freddy Mercury y un castillo restaurado muy curioso.

      A la vuelta paramos en Lausanne donde deben de tener los gemelos de acero, pues todo eran cuestas de espanto, me gustaría saber que diferencia de altura hay entre la parte del lago y la parte alta…

      Por último conseguimos llegar a Ginebra de nuevo y tras cenar y tomarnos unas cervecitas decidimos salir a ver que tal estaba el ambiente por la noche. La respuesta no se hizo esperar: Turbio, el ambiente era turbio y ya estaba todo cerrado (salimos a las 2 y algo) así pues tras patearnos media ciudad volvimos para el albergue, y yo ya me estaba pillando un trancazo entre los Alpes y la noche cojonudo.

 

 

      El domingo, es día oficial de resaca como todo el mundo sabe, y a eso nos dedicamos, nos levantamos tarde, medio jodidos (sobre todo Dani y yo, uno por resaca y otro por enfermedad xD) y fuimos a comer al parquecito de los ajedreces, el cual estaba lleno. Tras comer como bestias gran parte del embutido sobrante decidimos investigar a que se debía tanto ruido y agitación en unos Suizos generalmente tranquilos, y resulta que había una competición de baile donde nos estuvimos riendo un buen rato por la pinta de muchos de sus participantes (véase dos niños con mallas rosas, cinturón de pinchos, camiseta de tirantes y pañuelo en la cabeza), al final el parque se quedó con el nombre de “homoparque” por razones obvias. En este parque todo el mundo hacía algo, malabares, bailar, en general demostrar su mejor habilidad, nosotros hicimos lo mismo, desplegando nuestra mejor habilidad: jugar al mus.

      Después de estar tirados medio día en el parque fuimos al jardín botánico, donde estuvimos un rato sin saber que hacer, por último volvimos al albergue. Mis compañeros se iban a tumbar, y como yo no tenía nada de sueño les propuse una partidita de tute cabrón, accediendo a sus peticiones, conseguí que pudieran jugar sin levantarse de la cama y con esto conseguí no aburrirme gran parte de la tarde. Tras 11-13 manos de tute cabrón llegó otro chico, el cual comentó: “joder, ya estáis dándole otra vez” a lo cual replicamos: “si, y ya tenemos cuarto hombre para el mus” tras otros 13 juegos al mus (7-6) decidimos que era hora de dejar el mus y nos pusimos de acuerdo para ir los 18 que habíamos ido de viaje a cenar una foundi de queso, he de decir que los únicos valientes que nos la terminamos fuimos los que estábamos en mi extremo, acabando prácticamente reventados. Por último volvimos al albergue, y para variar cervecitas y timba de mus.

 

 

      El último día fue el día de comprar chocolate, fuimos todos al centro, compramos nuestros chocolates en grandes cantidades y volvimos a coger las cosas para ir al aeropuerto. Tras un vuelo dónde casi todos se durmieron (yo con 3 horas de sueño y un catarrazo de pánico no tenía nada de sueño, no hay quien lo entienda) nos toco apurar a tope para intentar coger el tren de vuelta a Salamanca, el cual se marchaba según llagamos nosotros al andén, nos tocó esperar dos horas y media en una cafetería para el siguiente tren. Llegada a Salamanca, a la cama y hasta el día siguiente.

 

 

 

       Si has leído todo esto es que eres un valiente xD, lo siento, no esperaba que me quedara tan largo, pero bueno, así quién quiera enterarse bien ahí esta todo. En resumen, lo que más me gustó y no me gustó de Suiza:

 

Me gustó:

 

Los transportes públicos: nunca tenías que esperar 10 minutos y llegaban puntuales

Ginebra: a pesar de que la ciudad en sí no tiene nada a mí me encantó, es muy tranquilita, con su lago, sus parquecitos, y sus calles.

Montreux: Un pueblo genial para pasear al lado de lago, a pesar de que estuvimos muy poco me quede con una muy buena sensación, su jardinero es fantástico xD.

Los Alpes: Simplemente increíbles.

Los chocolates: Ir a Suiza y no comer chocolate debería ser delito.

 

No me gusto:

 

El olor a ojete: presente en muchos sitios que visitamos.

No saben comer: Todos los restaurantes eran exportados, italianos, turcos, chinos, etc…

La noche: Eso de salir a las dos y que ya esté todo cerrado…

El precio de los transportes: En general Suiza no me ha parecido especialmente cara, pero los transportes son carísimos, tanto los públicos (que por suerte no teníamos que pagar) como los interurbanos. Eso sí, tenían buenas ofertas con pases para viajar por diferentes zonas del país.

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5 comments so far

  1. danicio on

    Mejor descripción del viaje que esta imposible. Eso sí, releyéndolo todo me he dado cuenta de que solo nos faltó jugar al mus en los alpes jejej

  2. rubleano on

    Mira que yo lo propuse cuando se estropeo el tren…xD.

    Gracias por las fotos danicio!!

  3. Martus on

    Espero que me hayas traido chocolate…. U¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ sino tendré que llamar a CONAN EL BIBLIOTECARIOOOOOOOO!!!!!!

  4. rubleano on

    Ya me lo zampe todo…xD

    Estaba muy bueno si…

    Temiendo estoy a conan el bibliotecario xD

  5. angel on

    Acabo de caer en tu blog buscando informacion para visitar el CERN … y respondiendo a una de tus preguntas, la diferencia de altitud entre el punto mas bajo y el mas alto de Lausanne es de 500m!!!

    Ha sido una gozada leer esta entrada.

    Un nuevo lector


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